Tú me testificas
Jesús habla del Espíritu de la Verdad. Podemos entender que este Espíritu es el Espíritu Santo. Nos lleva de vuelta a cómo entendemos a Dios.
Creo en un solo Dios, el Padre Todopoderoso. Su Hijo unigénito, Jesús. Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo.
Podemos dar testimonio de esto debido a nuestro Credo. Podemos imaginar el amor entre el Padre y el Hijo. Es a través de este vínculo de amor que el Padre y el Hijo nos atraen a ellos como hijos e hijas adoptivos. Dios ha hecho todo por nosotros. Aún así, Él nos invita a Su amor para que también participemos en la creación.
A medida que experimentamos Su amor, debemos compartir libremente lo que recibimos. El Espíritu guiará y dirigirá, velará y protegerá, y nos concederá la gracia necesaria en cada situación a través del amor. Juan enseña repetidamente que Dios es amor. Debemos amarnos unos a otros. Damos testimonio de esta verdad cada vez que hablamos de Jesús o realizamos obras de bondad y misericordia.
Que el Señor os bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

