San Carlos Borromeo
San Carlos nació en una familia rica y noble, el tercero de seis hijos, hijo del conde Giberto II Borromeo y Margherita de'Medici. También era sobrino del Papa Pío IV. St. Charles sufrió un impedimento del habla. Estudió en Milán y en la Universidad de Pavía. Notablemente inteligente, fue abogado de derecho civil y abogado de derecho canónico a la edad de 21 años. Estos son algunos de sus escritos.
Si queremos progresar en el servicio de Dios, debemos comenzar cada día de nuestra vida con un nuevo entusiasmo. Debemos mantenernos en la presencia de Dios tanto como sea posible y no tener otro punto de vista o fin en todas nuestras acciones que el honor divino. – San Carlos Borromeo
Admito que todos somos débiles, pero si queremos ayuda, el Señor Dios nos ha dado los medios para encontrarla fácilmente. ¿Te gustaría que te enseñara cómo crecer de virtud en virtud y cómo, si ya estás recogido en la oración, puedes estar aún más atento la próxima vez, y así darle a Dios una adoración más agradable? Escucha, y te lo diré. Si una pequeña chispa del amor de Dios ya arde dentro de ti, no la expongas al viento, porque puede apagarse.
Mantenga la estufa bien cerrada para que no pierda su calor y se enfríe. En otras palabras, evite las distracciones lo mejor que pueda. Quédate callado con Dios. No pierdas tu tiempo en charlas inútiles. Si enseñar y predicar es su trabajo, entonces estudie diligentemente y aplíquese a lo que sea necesario para hacer bien el trabajo. Asegúrese de predicar primero por la forma en que vive. Si no lo haces, la gente notará que dices una cosa, pero vives de otra manera, y tus palabras solo traerán risas cínicas y un movimiento burlón de la cabeza. Debemos meditar antes, durante y después de todo lo que hacemos. El profeta dice: "Rezaré, y entonces entenderé". Esta es la forma en que podemos superar fácilmente las innumerables dificultades que tenemos que enfrentar día tras día, que, después de todo, son parte de nuestro trabajo. En la meditación encontramos la fuerza para hacer nacer a Cristo en nosotros mismos y en otros hombres. – San Carlos Borromeo
Que el Señor os bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

