El gran misterio
Las lecturas de hoy están llenas de misterio. El sacramento del matrimonio es un gran misterio. La pequeñez de la semilla de mostaza que crece y se propaga es un misterio. Ambos misterios reflejan nuestras vidas. Comenzamos poco a poco y luego, con alimento y cuidado, crecemos y nos extendemos por el mundo.
Me encanta hacer cuadragésimos y quincuagésimos aniversarios de boda porque me gusta invitar a toda la familia a que se presente. De esta pequeña pareja se plantó una semilla y se ha convertido en la gran familia. De este pequeño brote en la vid ha comenzado un nuevo árbol. ¿Lo planearon de esa manera?
Cuando se plantó la semilla de mostaza, ¿el sembrador planeó que creciera? Este es el misterio que vemos todos los días ante nosotros, si nos damos cuenta. San Pablo nos anima a amarnos unos a otros. Me temo que demasiadas parejas no logran enamorarse. No es solo la emoción, sino la madurez del amor verdadero lo que mantiene el matrimonio, permitiéndole florecer.
El amor verdadero tarda en crecer. Veo el amor como el ejemplo de la semilla de mostaza. Pero no puede crecer sin atención y cuidado constantes. Esposas, ¿confían en su esposo? Creo que puedes decir que sí si él te ama como Cristo ama a Su Iglesia. Este tipo de amor es lo que debemos desear. Este es el amor que queremos experimentar. Este es el amor por el que debemos trabajar.
Que el Señor os bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

